Jacques Cousteau decía que los humanos “olvidamos que el ciclo del agua y el ciclo de la vida son uno mismo”. El agua es, sin duda, el componente más importante de la naturaleza. Sin una adecuada gestión, se rompe el vínculo entre el ambiente y la sociedad, lo que hace imposible alcanzar el tan anhelado desarrollo sostenible.
Cada 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, una fecha que, desde hace 30 años, busca concientizar sobre la importancia de este recurso vital. Sin embargo, surge una pregunta clave: ¿estamos haciendo bien las cosas? Para reflexionar sobre ello, compartimos las siguientes estadísticas alarmantes:
El 30% de la población mundial carece de acceso a agua potable.
Más de la mitad de los seres humanos no dispone de servicios de saneamiento adecuados.
Cerca de 300 mil niños y niñas menores de 5 años mueren anualmente por consumir agua no potable.
2 mil millones de personas viven en países con problemas de escasez hídrica.
Más del 80% de las aguas residuales regresan a la naturaleza sin recibir tratamiento.
Con estos datos, es evidente que la respuesta a la pregunta inicial es no. La situación no solo es crítica, sino que podría empeorar si no tomamos medidas urgentes. No basta con centrar la gestión del agua únicamente en el consumo humano; es imprescindible abordar también el tratamiento de aguas residuales y los riesgos asociados a los eventos climáticos Que esta conmemoración nos recuerde que nuestra supervivencia depende directamente de los recursos hídricos. Acelerar los esfuerzos para implementar medidas de gestión óptima del agua es uno de los mayores desafíos que enfrentamos como habitantes del planeta.
Join For Water y Protos Andes están liderando un programa en los Andes enfocado en la protección y gestión de la cuenca del río Mayo-Chinchipe, que abarca Ecuador y Perú. Proteger este río es crucial no solo para asegurar un acceso sostenible y equitativo al agua, sino también para salvaguardar ecosistemas valiosos a nivel regional. El río Mayo-Chinchipe se une eventualmente al río Marañón, uno de los afluentes más significativos del Amazonas. El 15 de marzo de 2024, se tomó una decisión histórica sobre el río Marañón…
La Corte Superior de Justicia del Perú otorgó al río Marañón y sus afluentes la condición de Sujeto de Derechos, estableciendo que: “tiene derecho a fluir, a garantizar y proveer un ecosistema sano; derecho a fluir libremente de toda contaminación; derecho a alimentarse y ser alimentado por sus afluentes; derecho a la conservación de su estructura y funciones ecológicas”, entre otros derechos.
¿Qué significa esto?
La sentencia del tribunal representa un cambio de paradigma en la protección ambiental, centrado en los derechos de la naturaleza. Esto implica una relación más respetuosa y armónica entre la sociedad y el medio ambiente. La decisión establece que los gobiernos nacionales y regionales, así como las comunidades y organizaciones indígenas, son los guardianes del río Marañón. Este avance es esencial para concebir los órganos de gestión de cuencas hidrográficas como espacios participativos con mecanismos efectivos de toma de decisiones, como se espera para la cuenca Mayo-Chinchipe. Para organizaciones como Protos Andes y Join For Water, esta decisión ofrece una oportunidad para revisar y alinear las normativas en Ecuador y Perú con este nuevo paradigma.
Las mujeres como defensoras de los ríos
El impulso principal detrás de esta decisión provino de las mujeres. La Federación de Mujeres Indígenas Huaynakana Kamatahuara Kana de la Amazonía peruana presentó la demanda debido a los graves daños causados por los derrames de petróleo. Este hecho destaca la importancia de apoyar a las mujeres en su liderazgo para la defensa de sus derechos y la protección del medio ambiente.
Por ello, en nuestro programa, nos enfocamos en elevar la voz de las mujeres. En 2023 organizamos la Escuela Binacional del Agua para Mujeres, que reunió a representantes de comunidades, asociaciones de agricultores y gobiernos locales para discutir agua, género y cambio climático. La escuela facilitó la creación de redes entre organizaciones de mujeres y el desarrollo de habilidades de liderazgo. Estos esfuerzos culminaron en el lanzamiento del Comité de Mujeres Defensoras de la Cuenca Mayo-Chinchipe, que actúa como una voz colectiva para abogar por la protección y conservación de la cuenca del río. El comité también sirve como un espacio para que las mujeres participen en la toma de decisiones sobre el plan de gestión de la cuenca y promuevan acuerdos de conservación en sus comunidades a lo largo de la cuenca.
A pesar de que la sentencia ha sido apelada, los argumentos, el precedente jurídico y la fuerza de la razón son fundamentales para la protección futura de las cuencas hidrográficas. Las organizaciones comunitarias e indígenas seguirán jugando un papel crucial en la construcción de normas y visiones para una convivencia resiliente.